Deseo
1 acciónTiempo de lanzamiento
LanzadorAlcance
VComponentes
InstantáneoDuración
Deseo es el conjuro más poderoso que puede lanzar un mortal. Te permite alterar los cimientos de la realidad de acuerdo a tus deseos.
El uso básico de este conjuro es duplicar cualquier otro conjuro de nivel 8 o menos. No necesitas cumplir ninguno de los requisitos de ese conjuro, ni siquiera relativos a costosos componentes materiales. El conjuro simplemente surte efecto.
De forma alternativa, puedes crear uno de los efectos siguientes a tu elección:
• Creas un objeto no mágico con un valor de hasta 25.000 po. El objeto no puede tener más de 300 pies en ninguna de sus dimensiones y aparecerá en un espacio libre que puedas ver en el suelo.
• Haces que hasta veinte criaturas que puedas ver recuperen todos sus puntos de golpe y, además, terminas con todos los efectos que sufran tal y como lo haría el conjuro restablecimiento mayor.
• Otorgas hasta a diez criaturas que puedas ver resistencia a un tipo de daño de tu elección.
• Otorgas hasta a diez criaturas que puedas ver inmunidad a un conjuro o efecto mágico concreto durante 8 horas. Por ejemplo, podrías hacer que tú y todos tus compañeros seáis inmunes al ataque "drenar vida" de un liche.
• Deshaces un hecho reciente, forzando la repetición de una tirada realizada durante el último asalto (incluyendo tu último turno). La realidad queda alterada para dar cabida al nuevo resultado. Por ejemplo, un conjuro de deseo podría evitar una tirada de salvación con éxito de un oponente, el impacto crítico de un enemigo o la tirada de salvación fallida de un compañero. Puedes obligar a repetir la tirada con ventaja o desventaja, y puedes elegir el resultado original o el resultado obtenido al repetir la tirada.
Pero esto no es todo, pues es posible conseguir efectos fuera del alcance de los ejemplos anteriores. Expón tu deseo al DM de la manera más precisa posible, ya que tendrá mucha libertad a la hora de decidir qué ocurre en estos casos. Cuanto más ambicioso sea el deseo, más probable será que algo salga mal. El conjuro podría limitarse a fallar, conseguir el efecto deseado solo a medias o incluso producir alguna consecuencia inesperada como resultado de tu descripción. Por ejemplo, desear que un villano muera podría catapultarte en el tiempo a una época en la que el villano ya no esté vivo, sacándote del juego. De forma similar, desear un objeto mágico legendario o un artefacto podría transportarte instantáneamente ante el actual poseedor del objeto.
El esfuerzo de lanzar este conjuro para producir cualquier efecto que no sea duplicar otro conjuro te debilita. Por ello, cada vez que lances otro conjuro después de utilizar deseo de esta forma y antes de completar un descanso largo, recibirás 1d10 de daño necrótico por cada nivel del conjuro lanzado. Este daño no puede ser reducido ni prevenido de ninguna manera. Además, tu Fuerza se reducirá a 3, si no es ya 3 o menos, durante 2d4 días. Por cada uno de esos días que pases descansando y no haciendo nada más que actividades ligeras, tu tiempo de recuperación disminuirá en 2 días. Por último, si lanzas deseo de esta forma hay un 33 % de posibilidades de que no puedas volver a lanzar este conjuro nunca jamás.